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Entienda cómo se calcula y para qué sirve la tasa de eficacia de las vacunas

Por Priscila Pacheco

22 de maio de 2021, 16h47

El Instituto Butantan anunció este martes 12 que la tasa de eficacia global de la CoronaVac, vacuna contra la Covid-19 que desarrolla junto a Sinovac, es del 50,38%, y en las redes sociales la difusión de ese dato dio lugar a cuestionamientos sobre el potencial de esa inmunización. Pensando en eso, Aos Fatos consultó estudios, autoridades sanitarias y especialistas para responder tres dudas esenciales sobre la eficacia de las vacunas.

  1. ¿Qué es la tasa de eficacia?
  2. ¿Por qué esas tasas varían según la vacuna?
  3. ¿Por qué una eficacia global del 50% es suficiente para la inmunización contra la Covid-19?

1. ¿Qué es la tasa de eficacia?

La tasa de eficacia muestra la capacidad que tiene una vacuna para disminuir las probabilidades de que una persona que fue inmunizada contraiga la enfermedad. Por ejemplo, la persona que recibe la CoronaVac será 50,38% menos susceptible al Sars-CoV-2, virus que causa la Covid-19, explica Marcelo Bragatte, biólogo e integrante de la Rede Análise Covid-19, equipo multidisciplinario de investigadores dedicado a recolectar, analizar y difundir datos sobre la enfermedad.

Según Raquel Stucchi, infectóloga y profesora de la Unicamp (Universidad Estadual de Campinas), esa tasa es importante para evaluar el potencial del inmunizante. “Uno no va a someter a la población a una vacuna que tiene una capacidad de inmunización muy pequeña. No vale la pena la producción, ni el esfuerzo de vacunación, ni los gastos”.

Además, ese dato es necesario para orientar la meta de vacunación, porque con él se calcula cuántas personas es necesario vacunar para reducir la circulación del virus, comentó Natália Pasternak, microbióloga y presidente del Instituto Questão de Ciência, durante una conferencia de prensa en el Instituto Butantan, este martes 12. Una vacuna que tiene una tasa mínima del 50% de eficacia debe aplicarse en casi toda la población para que pueda contener con éxito el contagio del virus (lea más sobre esto abajo).

La eficacia se analiza durante la fase 3 de los ensayos clínicos con miles de voluntarios divididos en dos grupos: el grupo que recibe la vacuna y el grupo que recibe un placebo, que es una sustancia que no tiene efecto. Luego de la aplicación, se realiza una reevaluación de los grupos y se efectúa un cálculo que resta el porcentaje de casos que contrajeron la enfermedad en el grupo placebo y en el grupo de vacunados (% casos placebo - % casos vacunados). Por último, el resultado se divide por el porcentaje de casos en el grupo placebo.

El inmunólogo Helder Nakaya explica en el video que consta más abajo cómo se hace el cálculo.

El dato del 50,38% de la CoronaVac, así como el del 95% de la vacuna de Pfizer/Biontech o del 62% de la vacuna de Oxford/AstraZeneca, desarrollada en alianza con la fundación Fiocruz (Fundación Oswaldo Cruz), representa la eficacia global, que indica la capacidad de protección del inmunizante contra todos los incidentes de la enfermedad, de los muy leves a los graves.

Ahora bien, también se calculan datos de eficacia para contextos específicos. La CoronaVac, por ejemplo, presentó el 77,96% de eficacia en la prevención de casos leves que necesitarían internación.

El dato del 100% de eficacia de esta vacuna para casos graves todavía no tiene un significado estadístico, según el Instituto Butantan, porque el número de casos graves en la fase de ensayos fue pequeño como para sacar una conclusión: fueron siete casos en el grupo de placebo y ninguno entre los vacunados en un universo de 9.242 participantes. Según Ricardo Palacios, director médico de investigación clínica del Instituto Butantan, a pesar de la limitación, esa sería una tendencia que los científicos esperan que se confirme.

2. ¿Por qué esas tasas varían según la vacuna?

Las tasas de eficacia de los inmunizantes varían según el tipo de vacuna y el método de investigación realizado. Laura de Freitas, microbióloga e investigadora de la USP (Universidad de San Pablo), explica que las vacunas de virus inactivado, como es el caso de la CoronaVac y de inmunizantes para influenza, suelen tener una inmunidad más leve. Esas vacunas se producen a partir del cultivo del virus, que se aplica ya inactivado en los seres humanos y así genera anticuerpos.

Las que usan tecnología de ARN mensajero, como las vacunas de Pfizer y de Moderna, están demostrando más intensidad en la respuesta inmunológica. Esas vacunas usan un ARN mensajero sintético (material genético creado en laboratorio) para producir un pedazo de la proteína spike (usada por el virus para penetrar en las células) del Sars-CoV-2 y generar la inmunidad.

Si bien es la primera vez que se registra una vacuna en base a ácido nucleico para seres humanos, esa tecnología ya integra los ensayos clínicos hace más de una década para enfermedades como influenza, zika, rabia y citomegalovirus y se la utiliza en productos aprobados y comercializados en el sector veterinario.

Además de las vacunas de ARN, las que suelen generar mejor inmunidad son las de virus atenuado, cuando el parásito es mantenido activo, pero debilitado, para que no tenga la capacidad de causar la enfermedad. Este es el caso de los inmunizantes contra la fiebre amarilla y el sarampión, que superan el 90% de eficacia global.

La tasa de eficacia puede variar, inclusive, entre los datos de una misma vacuna. La CoronaVac, por ejemplo, presentó el 65,3% de eficacia en Indonesia, país que aprobó el uso de emergencia del inmunizante el 11 de enero. Sin embargo, el resultado tiene origen en 30 casos sintomáticos analizados; en Brasil fueron 252 (167 del grupo placebo y 85 del grupo vacunado), lo que confiere mayor confiabilidad estadística.

En el caso de la vacuna de Pfizer, Peter Doshi, editor asociado del British Medical Journal, comenta que, entre los casi 44.000 voluntarios, hubo 3.410 personas excluidas: tenían síntomas de Covid-19, pero el test no confirmó que tuvieran la enfermedad. La decisión metodológica interfirió en los resultados, porque si la mayoría de esos casos fuera falso negativo, la tasa del 95% de eficacia disminuiría.

3. ¿Por qué una eficacia global del 50% es suficiente para la inmunización contra la Covid-19?

El uso de vacunas que tienen una tasa de eficacia a partir del 50% fue autorizado por la OMS durante la pandemia y tuvo en cuenta cálculos que incluyen la tasa de trasmisión (R0) inicial de la enfermedad, que es igual a 2, lo que significa que una persona infectada tiene la capacidad de contagiar a otras dos personas.

Por lo tanto, si la mitad de la población estuviera inmunizada, una persona infectada puede trasmitir la enfermedad a una persona, y ya no a dos personas, como antes. Con esa eficacia mínima, prácticamente toda la población necesita ser inmunizada para impedir la pandemia.

Por otro lado, inclusive una vacuna que tiene una tasa de eficacia alta no actúa plenamente si pocas personas la reciben. “Si todo el mundo fuera vacunado con una vacuna cuya eficacia es del 50%, podemos interrumpir la trasmisión. Si solo el 10% de la población fuera vacunada con una vacuna que tiene el 90% de eficacia, vamos a seguir teniendo nuestras unidades intensivas llenas”, explica Maurício Nogueira, expresidente de la Sociedad Brasilera de Virología y profesor de la FAMERP (Facultad de Medicina de San José de Río Preto).

La vacuna de Pfizer, por ejemplo, tiene una tasa de eficacia alta, pero demanda una logística más compleja para un país continental y tropical como Brasil, lo que puede provocar un impacto negativo en la cobertura de la vacuna. “Esas [vacunas] que tienen el 90% son excelentes, pero exigen una cadena de frío [logística de transporte que exige freezers que tengan la capacidad de mantener el producto a 70 ºC negativos] para su desplazamiento, lo que es inviable para Brasil. Si se espera tener una pérdida de vacunas del 5% al 10%, con esas vacunas el porcentaje puede ser mayor en nuestro país”, comenta Marcelo Bragatte.

Las vacunas como la CoronaVac y la de AstraZeneca/Oxford, que pueden ser almacenadas en heladeras comunes, presentan más facilidad de distribución y por eso pueden ser más efectivas, aun con una tasa de eficacia más baja.

Si bien es necesario tener cautela al comparar la inmunización de diferentes enfermedades, las vacunas con menos del 90% de eficacia ya presentan buenos resultados en Brasil, como el inmunizante contra la tuberculosis, que tiene una tasa del 60%. La vacuna contra el sarampión alcanza el 97% de la eficacia después de la segunda dosis, pero la reciente disminución en la cobertura de vacunación hizo que la enfermedad, erradicada en 2016, volviera a registrar brotes en el país.

Referencias:

1. YouTube del gobierno del Estado de San Pablo
2. SBI
3. Fiocruz (Fontes 1 y 2)
4. Pfizer
5. CDC
6. O Globo
7. British Medical Journal
8. UOL (Fuentes 1, 2, 3 y 4)
9. Revista Superinteressante
10. YouTube del Instituto Questão de Ciência


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