Blog falsea y distorsiona estudios al afirmar que las vacunas de ARNm son venenosas

Por Marco Faustino

18 de junho de 2021, 13h27

Una publicación del blog As Pedras da Gávea (vea aquí) falsea y distorsiona estudios científicos para afirmar que las vacunas contra la COVID-19 de ARNm (ARN mensajero) son venenosas y pueden conducir a la muerte. Las afirmaciones engañosas tienen origen en una entrevista realizada al inmunólogo Byram Bridle para un podcast de Estados Unidos en mayo y no se fundamentan en las investigaciones que él mismo citó como referencia. Pfizer, cuya vacuna utiliza esta tecnología, negó la existencia de pedazos de virus o de toxinas en el fármaco.

En resumen, lo que chequeamos es:

  1. ES FALSO que un estudio de biodistribución haya identificado a la proteína Spike diseminada en el cuerpo de las personas vacunadas. El estudio mencionado no se realizó en seres humanos vacunados y solo describe el trayecto de las nanopartículas lipídicas que recubren el ARN mensajero en la vacuna de Pfizer;
  2. También es FALSO que se hayan encontrado altas concentraciones de la proteína Spike en los órganos reproductores de quienes recibieron vacunas de ARNm. El estudio solo evaluó el recorrido de nanopartículas lipídicas en los órganos de animales, no de seres humanos vacunados. Incluso en las cobayas, no se encontró ningún riesgo para la salud;
  3. No hay evidencias de que la proteína Spike del virus Sars-CoV-2 sea patógena o venenosa en humanos. Su toxicidad fue demostrada hasta ahora solo en un estudio con células en laboratorio y en cobayas. Ya fue demostrada la seguridad de la molécula producida por el cuerpo, por inducción de la vacuna de ARNm, en estudios clínicos;
  4. ES DISTORSIONADA la información acerca de que la proteína Spike encontrada por los investigadores en el plasma de la sangre de las personas inmunizadas con la vacuna de Moderna sería preocupante. El estudio afirma que las cantidades eran muy bajas, incapaces de provocar enfermedades hematológicas;
  5. También es DISTORSIONADA la afirmación de que la proteína Spike puede ser responsable del aumento de los relatos de efectos adversos de vacunas en la plataforma VAERS, de los EE.UU. Los datos allí registrados carecen de verificación oficial y no permiten relación de causalidad.

Los posteos publicados en Facebook con el artículo fueron compartidos, por lo menos, 7000 veces hasta la tarde de este viernes 18 y fueron marcados con el sello FALSO en la herramienta de verificación de la plataforma ‌(‌conozca‌ ‌cómo‌ ‌funciona‌).


Él [Byram Bridle] y un grupo de científicos internacionales presentaron un pedido a las autoridades japonesas para acceder a un nuevo estudio de biodistribución revisado por pares. Se demostró que la proteína Spike de la vacuna COVID realmente entra en la corriente sanguínea y se expande por todo el cuerpo (...) El estudio japonés muestra que la infame proteína Spike también entra en la sangre, pudiendo circular por todo el cuerpo durante días, y acumularse en varios órganos (especialmente en el hígado, riñones, bazo y en ‘concentraciones muy altas’ en los ovarios)

El estudio de biodistribución citado en la afirmación falsa no se realizó con personas que recibieron vacunas con tecnología de ARN mensajero ni tampoco evaluó la presencia de la proteína Spike en su organismo. El ensayo, que es de Pfizer y no de las "autoridades japonesas", utilizó solo células in vitro del hígado humano y cobayas para describir el trayecto de las nanopartículas lipídicas usadas para envolver el ARNm de la vacuna.

Este tipo de estudio es un procedimiento común cuando se evalúan nuevos medicamentos. En este caso, el estudio se realizó inclusive antes de los ensayos clínicos con voluntarios, y la compañía farmacéutica lo sometió a la consideración de los organismos regulatorios europeos, norteamericanos y japoneses como parte del proceso de aprobación de la vacuna. También está disponible para ser consultado.

La investigación mostró que las nanopartículas lipídicas, si bien se diseminaron por diversos órganos de las cobayas, fueron eliminadas y excretadas en las heces sin causar daños. Pfizer niega que la vacuna contenga pedazos del virus, como la proteína Spike, o toxinas.

La tecnología de la vacuna de ARNm consiste en el uso de moléculas del ARN del virus, que, al ser introducidas en el cuerpo de la persona vacunada, inducen la producción de la proteína Spike por parte del organismo para enseñarle al sistema inmunológico a reconocer y combatir las infecciones causadas por el Sars-CoV-2.


La alta concentración [de la proteína Spike] encontrada en los ovarios también es de gran preocupación para los científicos. (...) Los hombres también parecen tener disturbios en sus órganos reproductivos

La afirmación es FALSA porque el estudio mencionado no evaluó concentraciones de proteína Spike, sino de nanopartículas lipídicas que envuelven el ARNm usado en este tipo de vacuna. El estudio de biodistribución, como mencionamos en la verificación que consta más arriba, tampoco se hizo en personas inmunizadas, sino con células in vitro de hígado humano y de animales. Los investigadores no identificaron problemas de fertilidad en las cobayas.

Según la EMA (Agencia Europea de Medicamentos), el estudio de Pfizer no encontró problemas de seguridad, incluso utilizando una dosis de nanopartículas de 300 a 1000 veces superior a la utilizada en una vacuna para humanos. Hay investigaciones adicionales enumeradas en el informe de la agencia reguladora europea que tampoco encontraron daños para el sistema reproductivo de los animales usados como cobayas.

Según el biomédico y microbiólogo Mateus Falco, de la UEL (Universidad Estadual de Londrina), no existe relación entre la presencia de las nanopartículas y efectos colaterales como la infertilidad. “Ese estudio es una etapa anterior a la de los ensayos clínicos en humanos, cuando se usan animales de laboratorio para comprobar alguna particularidad de la vacuna o medicamento y no tiene relación directa con las vacunas administradas en seres humanos”, explicó.

Pfizer negó que la vacuna de ARNm dañe los órganos reproductivos. Según la compañía farmacéutica, “en los estudios de toxicidad de dosis repetida (Estudio 38166 y Estudio 20GR142) no se encontró ninguna evidencia de hallazgos macroscópicos o microscópicos relacionados con la vacuna en los ovarios y no se identificó ningún efecto sobre la fertilidad en las fases preclínicas del desarrollo del producto, que fueron evaluadas por las diferentes agencias regulatorias del mundo”.


Sabemos hace mucho tiempo que la proteína Spike [del virus Sars-CoV-2] es una proteína patogénica. Es un veneno.

No hay evidencias de que la proteína Spike del virus Sars-CoV-2 sea patogénica o venenosa en humanos. Su toxicidad hasta ahora fue demostrada solo en células en laboratorio y en cobayas. Tampoco hay evidencias de que la proteína Spike producida por el organismo por medio de las vacunas de ARNm sea patogénica, venenosa o tóxica, según lo demostrado en ensayos clínicos de seguridad y eficacia.

El mecanismo inflamatorio provocado por la proteína Spike en células en laboratorio y en cobayas fue documentado por primera vez en abril de este año a partir de un estudio publicado en el Circulation Research. En esa ocasión, los investigadores crearon un pseudovirus rodeado por la proteína y observaron la inflamación en las células del revestimiento de la arteria pulmonar.

Pero ese falso virus no se aplicó en humanos, y Mel Markoski, profesora de Bioseguridad de la UFCSPA (Universidad Federal de Ciencias de la Salud de Porto Alegre), afirma que no es posible decir que el resultado obtenido será el mismo.

"Es necesario realizar más estudios para saber si la proteína permanece activa, en su conformación, y si una vez libre en la corriente sanguínea (de humanos), será capaz de unirse al receptor, antes de ser reconocida por el sistema inmune y ser eliminada”, dice Markoski.

En las vacunas contra la COVID-19, el ARN mensajero induce a las células del músculo de la articulación del hombro de la persona vacunada a producir copias de las proteínas Spike del Sars-CoV-2 en cantidad limitada, controlada y por un período corto. Así, el sistema inmunológico logra crear defensas contra la enfermedad.

Las proteínas producidas por inducción de la vacuna de ARNm además son diferentes de las que están presentes en el nuevo coronavirus porque poseen mutaciones que evitan que se esparzan por todo el cuerpo o causen problemas en los órganos de las personas inmunizadas.

Ana Paula Herrmann, profesora de Farmacología del ICBS/UFRGS (Instituto de Ciencias Básicas de la Salud de la Universidad Federal de Río Grande del Sur) afirma que no hay evidencia de que la proteína originaria del virus o de la vacuna de ARNm sea patogénica, y que eso ya se comprobó y demostró en los ensayos clínicos de seguridad y eficacia. “El término más adecuado sería “tóxico”, porque la proteína Spike solo es una parte de un agente infeccioso, que no replica y no transmite. Solo puede causar daño”, dice Herrmann.

Además, la proteína Spike no es un veneno, según el biólogo y magíster en Biología Celular y Molecular, Tiago Degrandi. “El concepto de veneno está relacionado a la dosis. Inclusive una proteína tóxica no tendría la concentración (ni del virus, ni de la vacuna, ni aislada) para ni siquiera acercarse a lo que sería un ‘veneno’ en su concepto”, afirma Degrandi.


Él [Byram Bridle] citó una publicación reciente de un estudio revisado por pares en el que se encontró la proteína Spike en el plasma de la sangre de tres de los 13 jóvenes profesionales de la salud que habían recibido la vacuna Moderna. En uno de esos individuos, la proteína Spike circuló durante nada menos que 29 días. Una vez en la sangre, la proteína se liga a receptores ACE2 específicos de las plaquetas y de los vasos sanguíneos. Entonces, pueden ocurrir dos cosas: ‘O surgen nódulos, exactamente lo que vemos con las enfermedades de la sangre asociadas a esas vacunas, o hay sangrado’

El estudio citado, publicado en mayo en el periódico Clinical Infectious Diseases, señaló que se encontraron cantidades muy pequeñas de la proteína Spike en el plasma sanguíneo de tres de los trece profesionales de la salud analizados que habían recibido la vacuna de Moderna. La cantidad encontrada no fue motivo de preocupación de los investigadores ni demostraría que la vacuna puede causar enfermedades sanguíneas o sangrados, como afirma el texto.

David R. Walt, profesor de Patología en la Escuela de Medicina de Harvard y coautor del estudio, afirmó a Aos Fatos que los niveles detectados por el ensayo creado por él y su equipo son muy bajos como para ser tóxicos.

“Se sabe que altos niveles de la proteína Spike en la sangre debido a la infección, no a la vacunación, pueden causar ciertas enfermedades en la sangre. La cantidad que medimos fue mínima y detectable solo mediante nuestro estudio”, afirmó Walt, que explicó también que los anticuerpos generados por la vacuna eliminaron las proteínas Spike pocos días después.

La conclusión de los investigadores es que la vacuna está funcionando como se esperaba, el mecanismo diseñado a partir de la tecnología de ARNm está generando anticuerpos para combatir el virus.

Walt dijo también en una entrevista que le hizo el sitio web USA Today que el inmunólogo canadiense Byram Bridle extrapoló los resultados, que no señalaron que las vacunas son peligrosas. Según Walt, una hipótesis para el hecho de haber encontrado la proteína Spike en la sangre es que las células T, fundamentales en el sistema inmunológico, habrían matado a otras que la expresaron. Pero los niveles encontrados fueron “increíblemente bajos”.

Ana Paula Hermann, profesora de farmacología del ICBS/UFRGS, comparte la opinión de que hubo una extrapolación. “De modo alguno lo que está publicado significa que la proteína encontrada pueda causar enfermedad. Es un estudio pequeño, que evalúa solo la cantidad de la proteína y su duración en el cuerpo”, dice Hermann.

Según ella, esto muestra que la vacuna está funcionando, y está sucediendo lo que los científicos diseñaron. Porque en cuanto empezaron a detectarse los anticuerpos, los niveles de la proteína Spike se redujeron rápidamente. “Una señal muy probable de que los anticuerpos ‘depuraron’ la sangre, o sea, eliminaron las partículas”, dice la profesora.


La proteína pico asociada a la vacuna en la circulación sanguínea podría explicar una infinidad de eventos adversos informados de las vacunas COVID, incluyendo las 4000 muertes hasta el momento, y casi 15.000 internaciones relatadas al Sistema de Informes de Eventos Adversos de Vacunas (VAERS, por sus siglas en inglés), del gobierno de los Estados Unidos a partir del 21 de mayo de 2021

Los datos presentados en el Sistema de Notificación de Reacciones Adversas a las Vacunas (VAERS, por sus siglas en inglés) de los Estados Unidos son incluidos por cualquier persona y en forma espontánea, sin necesidad de análisis científico previo o verificación gubernamental, como mostró Aos Fatos en verificaciones anteriores (vea aquí y aquí).

La Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) exige, según la legislación de los Estados Unidos, que los profesionales de la salud informen al VAERS cualquier muerte posterior a la vacunación contra la enfermedad, aun cuando no haya pruebas de que la vacuna estuviera relacionada con el fallecimiento.

Entre el 14 de diciembre y el 14 de junio, el VAERS recibió 5343 notificaciones de muerte (0,0017% del total) de personas que habían recibido la vacuna contra la COVID-19. El número es considerado bajo por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC por sus siglas en inglés), teniendo en cuenta que se administraron más de 302 millones de dosis de vacunas en los Estados Unidos. La información clínica disponible, incluyendo certificados de fallecimiento, autopsia y registros médicos, no establecieron una relación causal con las vacunas.

Los propios CDC afirman que los datos presentados en la plataforma no permiten hacer ninguna interpretación de causa y efecto y que “no es posible descubrir por medio de los datos del VAERS si la vacuna causó el efecto adverso relatado”. Por lo tanto, los relatos no pueden ser citados como hechos establecidos dado que carecen de verificación oficial.

Origen. Los datos falseados y distorsionados empezaron a ser difundidos a partir de una entrevista concedida por el inmunólogo canadiense Byram Bridle al podcast On Point, de la periodista Alex Pierson, el 27 de mayo de este año.

En el programa, Bridle afirmó que hay estudios que comprobarían que las vacunas que utilizan la tecnología ARNm provocarían infertilidad en las mujeres jóvenes por la acumulación de nanopartículas en los ovarios de animales, lo que no se puede demostrar, y que la proteína Spike expresada por medio de las vacunas de ARNm sería tóxica. Las declaraciones de Bridle empezaron a ser replicadas por sitios web de extrema derecha en los Estados Unidos, como Natural News.

El blog As Pedras da Gávea, que publicó el artículo, fue consultado por Aos Fatos, por e-mail, acerca de la veracidad de la información presentada en el artículo, pero no respondieron a la consulta. La página publica regularmente contenidos contra la vacuna.

Referencias:

1. PMDA
2. Aos Fatos (Fuentes 1, 2, 3 y 4)
3. EMA
4. Salk Institute for Biological Studies
5. Circulation Research
6. Science Magazine
7. Oup
8. USA Today
9. VAERS
10. CDC (Fuentes 1 y 2)
11. Omny


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